El acento del sur ha sido el ingrediente secreto de la XXIX Gala de los premios Goya

Si alguien es capaz de decir que la gala de este año no tenía un aroma a verde y blanco quizás sea por su mal olfato. La XXIX Gala de los premios Goya ha demostrado con sus innumerables nominaciones al cine andaluz que “el sur” hace buen cine. Pero aquí no salen solo películas, también se hace arte por los cuatro “costaos”. Solo hay que ver quién ha sido el responsable de conducir el evento, responde al nombre de Dani Rovira, el cómico malagueño que le echó valor a la interpretación en 2010 (Kiahewa: Apocalipsis Now, y luego ya veremos) no ha sido hasta 2014 cuando se vio su nueva faceta hasta entonces desconocida. ¿Resultado? Goya al actor revelación.
Y al final de la noche, después de disfrutar con todos los discursos conmovedores, llegó la hora de anunciar la película cumbre del 2014. Con premio o sin él, El niño y La isla mínima ya nos dejaban a los andaluces un gran orgullo por el homenaje que obtuvieron en el escenario. Ahora, explotamos de gozo cuando Penélope Cruz gritaba el nombre de Alberto Rodríguez por si el premio a mejor director le supo a poco.
No podemos dejar de lado al que fue galardonado con el Goya de honor. Ni más ni menos que a Antonio Banderas, un actor que puede presumir de haber podido viajar al “otro lado del Atlántico” para demostrar que uno solo puede encerrar miles de historias. Sus palabras ya parodiaban su pasada juventud cuando su piel aun pertenecía al “latin lover” que, con tanto trabajo, consiguió desprenderse para mostrarle al mundo que era mucha más que ese personaje cliché con el que empezó a dar vida.
Sonaron en el tímpano nombres como Rafael Cobos (coguionista), Julio de la Rosa, India Martínez y Riki Rivera (músicos) entre otros artistas que eliminaron cualquier mito de la tierra. Pero no somos perfectos, que eso no queda duda. Para que no se nos subiera el éxito a la cabeza los compadres (Alfonso Sánchez y Alberto López), con su ritmo desenfadado se rieron de esos estereotipos que asolan Andalucía: “ese narcotráfico, esa incultura, esa superstición, miseria del ser humano…” de la que estamos saliendo. Cada día asomamos un poco más la cabeza para que el sol nos dé en la cara
Andalucía está unida, y ahora, más que nunca. Ese abrazo que se regalaban Dani Rovira y Jesús Castro quizás espontáneo quizás parte del espectáculo representó los lazos de esta comunidad que ha demostrado ser fuerte ante el maltrato a la cultura. Una actitud despierta y renovada con vistas a brillar a destacar convirtiendo carbón en diamantes. Esta gala será solo un tránsito. El talento del sur, como del resto del mundo, jamás concluye cuando se sostiene con nervio, alegría y lágrimas el busto de Goya. El camino solo acaba cuando se pierde la ilusión al “comenzar la segunda parte del partido” de sus vidas. Que nos disculpe Antonio por parafrasearle.

 

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